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15 febrero 2007

El amor y la locura

Cuentan que una vez se reunieron todos los sentimientos y cualidades del hombre. Cuando el aburrimiento bostezaba por tercera vez, la locura como siempre tan loca propuso: “Vamos a jugar a los escondidos”. La intriga levantó el ceño extrañada y la curiosidad sin poder contenerse preguntó:
¿A los escondidos? ¿Y eso cómo es?

Es un juego, explicó la locura, en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón, mientras ustedes se esconden, y cuando ya haya terminado de contar, el primero de ustedes que yo encuentre, ocupará mi lugar para continuar el juego. El entusiasmo bailó secundado por la euforia y la alegría dio tantos saltos que terminó de convencer a la duda, e incluso a la apatía, a la que nunca le interesaba nada.
Pero no todos quisieron participar, la verdad prefirió no esconderse. ¿Para qué? Si al final siempre la hallaban, y la soberbia pensó que era un juego muy tonto, en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella, y la cobardía prefirió no arriesgarse.

Uno, dos y tres, empezó a contar la locura.

La primera en esconderse fue la pereza que como siempre, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. La fe subió al cielo y la envidia se encontró tras la sombra del triunfo, quien por su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.

La generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que encontraba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos, que si un lago cristalino para la belleza; que si la hendija de un árbol: perfecto para la timidez; que si el vuelo de una mariposa: lo mejor para la voluptuosidad, que si una ráfaga de viento: magnífico para la libertad, y así terminó en ocultarse en un rayito de sol.
El egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo, pero solo para el. La mentira se escondió en el fondo de los océanos, mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris, y la pasión y el deseo en el cuarto de los volcanes. El olvido, se me olvidó donde se escondió, pero, eso no es lo importante, Cuando la locura estaba contando 999.999, el amor aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo estaba ocupado, hasta que al fin divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.

Un millón contó la locura y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue la pereza solo a tres pasos de una piedra. Después se escuchó a la fe discutiendo con Dios sobre zoología y a la pasión y el deseo las sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la envidia, y claro, pudo deducir donde estaba el triunfo. El egoísmo no tuvo ni que buscarlo, el solito salió de su escondite, resultó ser un nido de avispas.

De tanto caminar, sintió sed y al acercarse al lago descubrió la belleza, y con la duda resultó todavía más fácil, la encontró sentada cerca sin decidir aun de que lado esconderse.

Así fue encontando a todos. El talento, entre la hierba fresca, a la angustia, en una oscura cueva, a la mentira, detrás del arco iris, mentira si estaba en el fondo de los océanos, y hasta encontró al olvido, ya se le había olvidado que estaba jugando a los escondidos.

Pero solo el amor no aparecía por ningún sitio. La locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en las cimas de las montañas, y cuando estaba por darse por vencido divisó un rosal, tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto, un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido los ojos del amor. La locura no sabía que hacer para disculparse, lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo, Desde entonces, desde que por primera vez se jugó a los escondidos en la tierra: El amor es ciego y la locura siempre lo acompaña

12 comentarios:

unjubilado dijo...

Precioso relato, ya lo conocía, pero me ha encantado volver a leerlo.
"Al amor lo pintan ciego y con alas. Ciego para no ver los obstáculos y con alas para salvarlos"
Un abrazo

Maripuchi dijo...

Esta historia la leyó mi madre el día de mi boda.
Es preciosa.... y real ...

Nerim dijo...

Me ha encantado.Fantástico.
A medida que iba leyendo les iba poniendo caras a los diferentes jugadores.
Un abrazo

pensando con el corazon dijo...

Esta historia es preciosa, cada vez que la leo veo algo nuevo. Las descripciones son estupendas...

Me gustaría que todo el mundo fuera generoso, pues es el amor sin ceguera y locura, aunque le darían un poco de gracia a la cosa.. no crees?

Un abrazo

Sarsillo

Tito Kokin dijo...

Fantástico!!! Impresionante y emocionante!!

delokos dijo...

Precioso cuento, muy fresco y directo... te he de confesar que, aunque conocía otros similares, éste no lo conocía... te lo copio, je, je...

¿La locura siempre acompaña al amor?... al principio sí, desde luego... pero para asentarse y madurar, el amor creo que necesita más adelante la cordura y la sensatez... no sé, es una aportación, la verdad lo veo así...

Y, para dar un toque de humor al amor, je, je... también se dice que el amor es ciego... y el matrimonio le devuelve la vista...

Es broma, je, je... pero es un chascarrillo que me gusta decirle a los amigos que se casan... aunque realmente pienso que lo que hace es permitirnos mirar con otros ojos... lo difícil es ser capaz de aprovechar las nuevas perspectivas...

Un abrazo...

Butterfly dijo...

¡Maravilloso!
He llegaddo a emocionarme con el cuento, de una sensibilidad exquisita y al mismo tiempo cierto.
Decia el refran que ni el amor ni la riqueza se pueden esconder.
¡Ay del pobre que quiera ocultar el amor, o se averguenze de él...por muy complicada que sea la situación, del amor nunca se reniega, y quien lo hace, no es merecedor de él.
Un beso.

Goathemala dijo...

Hace años que lo escuché por la radio E incluso vi una representación teatral en una boda pero acabó en el olvido mezclado con mil historias dispersas de mi cabeza. Gracias por rememorarlo, aprovecharé para imprimirlo.

Saludos.

Camilo dijo...

Aquí se demuestra para qué vale un blog. No sé si me gusta más tu historia original o las aportaciones de los demás. Gracias a todos. Mi aportación sobre el amor es la siguiente: te pasas el día buscándolo y vas indagando dónde estará tu amor, pero tras mucho sufrir, te das cuenta de que el amor no existe, o mejor dicho no se puede medir, atrapar; es la botella medio llena que alguien te ofrece (porque si alguien te ofrece la botella medio vacía, no te sacia, te sientes culpable).
Yo asociaría el amor a la alegría y al dolor plenos, sentidos, libres y sinceros. Creo que todos vosotros sabéis de lo que hablo.

Arbillas dijo...

El amor es lo que es,

A veces amargo, a veces dulce.

No tiene sabor, ni se toca , ni se huele, ni se oye, pero al mismo tiempo nos abruma todos los sentidos ......

Lo que puse en el post, o tenia escrito y lo encontré de casualidad, pensé que podia compartirlo con vosotros.

No sé de quien es, ni de donde lo saqué, ni sé porque lo escribí aquel dia, pero el caso es que lo tenia y por algo será.

Un abrazo a todos.

Camilo dijo...

Sí, ya me imagino que la semana es dura y el carnaval pesado, pero ¿no escribir una linea? En fin, yo sí me acuerdo de vosotras. Je, la verdad es que tampoco yo me prodigo. Bueno, que se de bien la semana. Por cierto: Enrique Amigó actua en Lavapiés mañana a las 21:30 (Artépolis - C/ Olivar 13, metro Lavapiés-, canciones con juguetes y sombras). Si a alguien le interesa...

Carolina dijo...

Aaaaaaaaaayyyyyyyyyy, me encanta ese cuentooo. Me derriteee.

Mil saludos!