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16 abril 2007

Mis manos en tu cintura.

Es curioso, que en tantos años de conocernos, fuese el viernes por la noche hablando en una cafeteria frente a un café y una cerveza, y hablando de cuando eramos jovenes y casi niños, surgió el tema de la musica que nos habia gustado.

Nunca habiamos hablado de ese aspecto anterior nuestro y recuerdo que entonces habia una pequeña rivalidad entre los seguidores de Adamo y los seguidores de Raphael.

Curioso, los dos habiamos sido seguidores de Adamo.

Si queremos, siempre somos capaces de descubrir algo nuevo.

Os dejo a Adamo, y la canción que me hacia soñar.



Espero que os guste y traiga buenos recuerdos.

13 comentarios:

Osselin dijo...

Has hecho sonreír a este dinosaurio.
Gracias

Nerim dijo...

Y a mi tambien me has hecho sonreir, cuantos recuerdos, días de despreocupación, de salidas, encuentros y guateques bailando hasta altas horas de la madrugada.
Qué bonito es ser joven y que bonito es recordar cuando ya alcanzamos la madurez.
Un beso
Nerim

Guayaramerín dijo...

pues si, de veras que si que me trajo muchos recuerdos.
Saludos, pasaba a saludarte.

pensando con el corazon dijo...

ay...... lo que yo daria por volver a bailar esa canción..con alquien que yo me sé...

Gracias

Sarsillo

GERARDO dijo...

Que de cosas con los recuerdos!

15 abril 2007

RECUERDOS DE MI INFANCIA
En el aire se conjuga el color y olor de la mañana, y un jardín nos deleita bajo la sombra de las nubes.
Allí despierta la casa en el frescor del día, con ajetreos y cantos, y también con mil quietudes.

Era un despertar de alegre campo con la brisa tornando en las ventanas, con el agua corriendo entre las piedras en el torrente suave de quebradas.

Con los pájaros saltando de sus nidos y los peones marchando a sus quehaceres, con la luz de aquel sol desprevenido sobre la espalda y manos de hombres y deberes.


Recuerdo el patio de mi infancia con jazmines, muy cerca del camino donde mi abuelo llegaba con su caballo y enjalme, con sudor de los trajines.

A mi madre caminando en la sombra y corredores, con mi fresca inocencia de las noches y sus terribles momentos sin amores.

Era una casa de aleros, de empedrados, de ladrillos, de oscuridad y de miedos. Con canto y grillos siniestros, con estrellas y luceros.

Era de paz, de angustia, de tormentos; y de silencios que tibios se transformaron en miedos.

Una casa solariega en un cruzar de caminos, donde había huertas y frutos, muchos frutos de lechosas, naranjos y mandarinos.
Un potreo y muchas vacas, caminos de vecindad, caminos de gente alegre que bajan para comprar.
Los domingos era fiesta. Toda la gente bajaba,
y se llenaba el camino y se llenaba el corral, y se llenaba de cestas los corredores y el patio, y los perfumes molestos se esparcían por el lugar.

Todos marchaban a misa, y en la casa, soledad.
Y un silencio con la espera se mitigaba en la brisa, cuando de pronto un murmullo a la hora y en la mesa se aprestaban a almorzar.

Luego partían con aperos, con canastas y sombreros,
serpenteaban el camino que bordeaba la quebrada con sus sobrillas de trapo, con caballos y talegos. Con su adiós de vuelvo pronto, con su adiós de un hasta luego.

Recuerdo siempre las noches cuando los grillos cantaban entretejiendo un quejido que prolongaba el silencio, un silencio que arañaba, que entrecortaba el suspiro y el pensamiento cortaba

A la mañana siguiente el aire se juntaba con el sol y con las sombras, con ajetreos y quietudes, con el agua corriendo entre las piedras, con los pájaros saltando de sus nidos, con los hombres marchando a sus quehaceres bajo la luz de aquel sol desprevenido.

Recibe un beso en tu alma.

El Hermano Montgolfier dijo...

Que sepas que te leo casi todos los días, pero últimamente no comento ya que me resisto a comentar nada en temas más o menos sentimentales, prefiero rumiar en la soledad mis sentimientos, cosa que disgusta enormemente a mi señora esposa.
Que le vamos a hacer, soy así.

P.D.: Que conste que te puedes considerar privilegiada de que haya hecho este comentario en tu blog, es un hecho extraordinario que tardará en repetirse... ;)

Butterfly dijo...

Pues yo era del bando de Raphael..aunque era pequeñita..me volvia loca, el cierro mis ojos, o yo soy aquel..cosas de niños..jeje.
Tambien te dejo recuerdito: hablemos del amor..
Besos..

Blanca dijo...

Tengo toda la discografía de Adamo. Era mi ídolo, de tal manera que compraba el "Salut les copains" (revista juvenil de la época) para tener sus fotos recortadas y pegadas en mis cuadernos. Cualquiera de sus canciones me siguen motivando, los recuerdos de mis guateques, los primeros ligues... y además, con Adamo se lloraban muy bien los desamores y se besaban muy bien los romances...

Mi preferida, aunque me cuesta un poco decidirme, es "C'est ma vie"... la cual dedico a la autora del post y a mi amigo Montgolfier.
Besos matutinos para todos.

El Hermano Montgolfier dijo...

Pues muchas gracias Blanca, todo un detalle por tu parte.

Palinuro dijo...

Hola. Gracias por el comentaruio en el post de "Trazando caminos". Yo creo que todos los relatos que se escuchan con el alma limpia se quedan grabados. La respuesta, pues, no está en quién los hace, sino en cómo los recibimos.
Salud.

Maria dijo...

...y a más de una dinosauria...

J. Úbeda dijo...

Donde esté Adamo que se quite Raphael, dónde va a parar... jeje

¡saludos!

Asperilla dijo...

Gracias por recordarme aquella memorable canción.
Yo vivía en San José de Valderas, pero trabajaba en Medina del Campo y la bailaba en "El Buho" (supongo que ya no existirá.Un cordial saludo